miércoles, 8 de agosto de 2012

Gritos y golpes.


Oyes los gritos y lo siguiente es un golpe.  Otro. Y otro más. Gritos de tu mare pidiendo que pare. Pero sin embargo, los golpes siguen. Oyes como tu padre grita sin parar. Notas como te tiemblan las piernas.  Te sientas en el suelo cubriéndote la cara con las manos, pensando en que si no ves nada, puede que nada pase, pero te das cuenta de que es una cosa completamente absurda. Que aunque no veas, nada ha desaparecido. Lloras. Y sigues llorando imaginándote como tu padre está pegando a tu madre. Como tú estás aquí sentada sin hacer nada. Así que reúnes todas las fuerzas que te quedan y te levantas. Abres la puerta y caminas intentando no hacer ruido. Apenas puedes sostenerte, pero tú sigues.  Llegas allí y gritas que paren. Pero nadie te escucha. Sólo ves como tu padre empuja a tu madre, como la golpea.  Vuelves a gritar. Tu madre te mira, y sientes como se te cae todo.  Como está siendo maltratada y tú, tú no puedes hacer nada.  Te sientes inútil viendo como pegan a tu madre. Así que sin más, te pones entremedio. Cierras los ojos esperando un golpe. Oyes como gritan “quítate del medio niñata”, pero tú permaneces inmóvil allí, abrazando a tu madre. Entonces él resopla, se pone a gritarte y se va.  Abrazas a tu madre más fuerte, le dices que todo pasará y entonces, ella se apoya en tu hombro y llora. Una vez está mejor, te envía a dormir y tú, empiezas a llorar. Explotas y te duermes, llorando y escuchando otra vez esos gritos. Y entonces llega el mañana donde todo se repite.  

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