Oyes los gritos y lo siguiente es un golpe. Otro. Y otro más. Gritos de tu mare pidiendo
que pare. Pero sin embargo, los golpes siguen. Oyes como tu padre grita sin
parar. Notas como te tiemblan las piernas.
Te sientas en el suelo cubriéndote la cara con las manos, pensando en
que si no ves nada, puede que nada pase, pero te das cuenta de que es una cosa
completamente absurda. Que aunque no veas, nada ha desaparecido. Lloras. Y
sigues llorando imaginándote como tu padre está pegando a tu madre. Como tú
estás aquí sentada sin hacer nada. Así que reúnes todas las fuerzas que te
quedan y te levantas. Abres la puerta y caminas intentando no hacer ruido.
Apenas puedes sostenerte, pero tú sigues. Llegas allí y gritas que paren. Pero nadie te
escucha. Sólo ves como tu padre empuja a tu madre, como la golpea. Vuelves a gritar. Tu madre te mira, y sientes
como se te cae todo. Como está siendo
maltratada y tú, tú no puedes hacer nada. Te sientes inútil viendo como pegan a tu
madre. Así que sin más, te pones entremedio. Cierras los ojos esperando un
golpe. Oyes como gritan “quítate del medio niñata”, pero tú permaneces inmóvil
allí, abrazando a tu madre. Entonces él resopla, se pone a gritarte y se
va. Abrazas a tu madre más fuerte, le
dices que todo pasará y entonces, ella se apoya en tu hombro y llora. Una vez
está mejor, te envía a dormir y tú, empiezas a llorar. Explotas y te duermes,
llorando y escuchando otra vez esos gritos. Y entonces llega el mañana donde todo se repite. Vives un día tras otro y ves como nada cambia pero si echas un vistazo al pasado, ves que nada sigue igual. Que ya no eres ese niño pequeño que tenía ilusión en todo, si no que has crecido y lo ves todo de otra manera.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Gritos y golpes.
Oyes los gritos y lo siguiente es un golpe. Otro. Y otro más. Gritos de tu mare pidiendo
que pare. Pero sin embargo, los golpes siguen. Oyes como tu padre grita sin
parar. Notas como te tiemblan las piernas.
Te sientas en el suelo cubriéndote la cara con las manos, pensando en
que si no ves nada, puede que nada pase, pero te das cuenta de que es una cosa
completamente absurda. Que aunque no veas, nada ha desaparecido. Lloras. Y
sigues llorando imaginándote como tu padre está pegando a tu madre. Como tú
estás aquí sentada sin hacer nada. Así que reúnes todas las fuerzas que te
quedan y te levantas. Abres la puerta y caminas intentando no hacer ruido.
Apenas puedes sostenerte, pero tú sigues. Llegas allí y gritas que paren. Pero nadie te
escucha. Sólo ves como tu padre empuja a tu madre, como la golpea. Vuelves a gritar. Tu madre te mira, y sientes
como se te cae todo. Como está siendo
maltratada y tú, tú no puedes hacer nada. Te sientes inútil viendo como pegan a tu
madre. Así que sin más, te pones entremedio. Cierras los ojos esperando un
golpe. Oyes como gritan “quítate del medio niñata”, pero tú permaneces inmóvil
allí, abrazando a tu madre. Entonces él resopla, se pone a gritarte y se
va. Abrazas a tu madre más fuerte, le
dices que todo pasará y entonces, ella se apoya en tu hombro y llora. Una vez
está mejor, te envía a dormir y tú, empiezas a llorar. Explotas y te duermes,
llorando y escuchando otra vez esos gritos. Y entonces llega el mañana donde todo se repite.
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