Todo cambia.
Vives un día tras otro y ves como nada cambia pero si echas un vistazo al pasado, ves que nada sigue igual. Que ya no eres ese niño pequeño que tenía ilusión en todo, si no que has crecido y lo ves todo de otra manera.
domingo, 25 de noviembre de 2012
martes, 2 de octubre de 2012
Contradicciones
Que por mucho madrugar no amanece más temprano pero a quién madruga dios le ayuda. Que las apariencias engañan y la cara es el espejo del alma. Y si me dices con quién andas te diré quién eres pero el hábito, no hace al monje. Que más vale pájaro en mano que cien volando pero el que no arriesga no gana. Una desgracia nunca viene sola pero en cambio no hay mal que por bien no venga. A grandes males
, grande remedios y a veces el remedio es peor que la enfermedad. Que las palabras tienen poder pero se las lleva el viento. Más vale tarde que nunca pero no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. La curiosidad mato al gato pero los gatos tienen 7 vidas.La intención es lo que cuenta, pero de buenas intenciones está lleno el infierno. El silencio es oro, pero a quien no habla Dios no oye.
viernes, 17 de agosto de 2012
Besos robados.
Ella lo mira a los ojos. Y sin querer, se pone roja. Nota como le tiemblan las piernas. Como se le aguan los ojos al ver que tiene a su lado a la persona que la hace feliz cada día sin recibir nada a cambio. Vergonzosa se va acercando a él. Poco a poco. La duda del rechazo. Pero, entonces, se da cuenta de que no tiene por qué tener miedo, no tiene por qué tener vergüenza. Le coge de la mano y dos segundos después, sin darse cuenta, ya tienen sus dedos entrelazados. Ella, se pone de puntillas. Están a dos centímetros. El espacio empieza a sobrar y ella, le roba un beso. Le suelta la mano, se gira y vuelve a retomar su camino. Unas manos la detienen, la cogen por detrás, por la cintura y la voltean. Otra vez a escasos centímetros. Sonríen. Ahora, es él quien le roba un beso. Y los dos a la vez, susurran que se quieren. Estallan a carcajadas y se dan cuenta de que no podrían estar uno sin el otro.
miércoles, 8 de agosto de 2012
Gritos y golpes.
Oyes los gritos y lo siguiente es un golpe. Otro. Y otro más. Gritos de tu mare pidiendo
que pare. Pero sin embargo, los golpes siguen. Oyes como tu padre grita sin
parar. Notas como te tiemblan las piernas.
Te sientas en el suelo cubriéndote la cara con las manos, pensando en
que si no ves nada, puede que nada pase, pero te das cuenta de que es una cosa
completamente absurda. Que aunque no veas, nada ha desaparecido. Lloras. Y
sigues llorando imaginándote como tu padre está pegando a tu madre. Como tú
estás aquí sentada sin hacer nada. Así que reúnes todas las fuerzas que te
quedan y te levantas. Abres la puerta y caminas intentando no hacer ruido.
Apenas puedes sostenerte, pero tú sigues. Llegas allí y gritas que paren. Pero nadie te
escucha. Sólo ves como tu padre empuja a tu madre, como la golpea. Vuelves a gritar. Tu madre te mira, y sientes
como se te cae todo. Como está siendo
maltratada y tú, tú no puedes hacer nada. Te sientes inútil viendo como pegan a tu
madre. Así que sin más, te pones entremedio. Cierras los ojos esperando un
golpe. Oyes como gritan “quítate del medio niñata”, pero tú permaneces inmóvil
allí, abrazando a tu madre. Entonces él resopla, se pone a gritarte y se
va. Abrazas a tu madre más fuerte, le
dices que todo pasará y entonces, ella se apoya en tu hombro y llora. Una vez
está mejor, te envía a dormir y tú, empiezas a llorar. Explotas y te duermes,
llorando y escuchando otra vez esos gritos. Y entonces llega el mañana donde todo se repite. lunes, 6 de agosto de 2012
Nunca más, dije.
Dirijo mi mano hasta
el sacapuntas, mientras que en la otra, tengo el destornillador. Lo cojo y con tantos temblores se me cae. Me
agacho y lo cojo. Como puedo, empiezo a
desenroscar el tornillo que une el sacapuntas con la cuchilla que tiene. Cuando
consigo sacarla tiro lo que queda del sacapuntas hacia un lado y entonces con
un mechero, quemo la cuchilla, para no coger ninguna enfermedad. La paso por
alcohol. Me miro en el espejo. Veo mis ojeras, mis bolsas. Mis ojos rojos de
tanto llorar. Miro mi cuerpo y me repugno.
Noto el asco que doy y pienso “normal que la gente me mire mal”. Miro la
cuchilla y miro mis muñecas. Y entonces
sin pensármelo dos veces, me corto. Me corto hasta que empieza a salir sangre,
hasta que duela. Pongo la muñeca debajo
de agua caliente para que salga más sangre. Siento que me lo merezco, que me
merezco eso y mucho más. Sin saber como, he acabado llena de cortes. Todo el
dolor reflejado en cada corte. Cada corte con una explicación. Luego los curo uno por uno. Los miro. Me miro
en el espejo. Me giro, abro el cajón
donde nadie mira y entonces, guardo la cuchilla pensando “espero no volver a
utilizarte”. Sonrío y salgo de mi habitación como si nunca hubiera pasado nada.
martes, 31 de julio de 2012
Una simple goma amarilla.
Recuerdo
perfectamente el instante en que nos conocimos. Nuestro primer beso. Y
sobretodo recuerdo esa goma que llevaba él siempre, esa goma que acabó siendo
mía. Solo era una simple goma amarilla, pero que ha significado mucho para mí.
Recuerdo que sin ella no me sentía completa, sentía que me faltaba. Él no vive por aquí, así que, eso y su carta
era lo único que tenía de él por aquí. Recuerdo cuando me intenté suicidar, me
estaba cortando, sin pensar qué estaba haciendo y entonces, al ir a cortarme la
muñeca derecha, vi la goma. Y recordé cada instante que he pasado con él y vi,
que nos quedaban muchos. Recordé todos los planes que habíamos hecho para un
futuro que ahora, ya no están. Vi que le tenía a mi lado y que todo eso no valía
la pena. ¿Y si no la hubiera visto? ¿Y
si no hubiese estado él? Me da la sensación que esa goma es la que ha hecho que
yo siga aquí y que no esté ingresada en un hospital. A él, le debo mucho. Me acuerdo que nunca, nunca me la quitaba.
Que él fue mi único punto de apoyo.
Cuando me sentía mal, o sola, miraba la goma y lo sentía a él. Entonces
sonreía. Y recordaba todos sus te
quiero. Esos que hacían que me sintiera
la persona más feliz. Esos que solo me decía él.
jueves, 26 de julio de 2012
Sentirse bien a momentos.
Sentir sus brazos
en tu cintura, abrazándote por detrás sin importar quién nos vea, ni lo que
digan. Apoyarte en su hombro y contemplar todo el cielo, con una cara de
felicidad que no te la quita nadie. Estar a su lado y sentir que todo va bien,
que todo pasará y que a tu lado, tienes a una persona que te acepta tal y como
eres. Tú cambias y él sigue a tu lado,
apoyándote y aceptándote. Sentir como te
da un beso en la cabeza y sentirte bien.
Volver a recordar que es estar bien, lo vas recordando a momentos, pero
lo recuerdas. Creo que leí una vez, que los besos en la cabeza querían decir
que te protegía. Y así me he sentido, protegida. Temblar cuando te abraza y desear con todas
tus fuerzas que eso nunca acabe. Pero sabes que todo tiene un final y luego, le
echas de menos. Lo echas de menos como nunca lo habías hecho. Mirar hacia atrás
y ver como te ha cambiado. Todo lo que has cambiado des de que él llegó. Ver
como más de una vez, te ha salvado y te ha recordado que lo tienes a tu lado.
Pero, ¿todo esto para qué? ¿Para luego desaparecer? ¿Para llenarme la cabeza de
recuerdos? Quiero un abrazo suyo, como
los de antes.
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