Recuerdo
perfectamente el instante en que nos conocimos. Nuestro primer beso. Y
sobretodo recuerdo esa goma que llevaba él siempre, esa goma que acabó siendo
mía. Solo era una simple goma amarilla, pero que ha significado mucho para mí.
Recuerdo que sin ella no me sentía completa, sentía que me faltaba. Él no vive por aquí, así que, eso y su carta
era lo único que tenía de él por aquí. Recuerdo cuando me intenté suicidar, me
estaba cortando, sin pensar qué estaba haciendo y entonces, al ir a cortarme la
muñeca derecha, vi la goma. Y recordé cada instante que he pasado con él y vi,
que nos quedaban muchos. Recordé todos los planes que habíamos hecho para un
futuro que ahora, ya no están. Vi que le tenía a mi lado y que todo eso no valía
la pena. ¿Y si no la hubiera visto? ¿Y
si no hubiese estado él? Me da la sensación que esa goma es la que ha hecho que
yo siga aquí y que no esté ingresada en un hospital. A él, le debo mucho. Me acuerdo que nunca, nunca me la quitaba.
Que él fue mi único punto de apoyo.
Cuando me sentía mal, o sola, miraba la goma y lo sentía a él. Entonces
sonreía. Y recordaba todos sus te
quiero. Esos que hacían que me sintiera
la persona más feliz. Esos que solo me decía él.
Vives un día tras otro y ves como nada cambia pero si echas un vistazo al pasado, ves que nada sigue igual. Que ya no eres ese niño pequeño que tenía ilusión en todo, si no que has crecido y lo ves todo de otra manera.
martes, 31 de julio de 2012
jueves, 26 de julio de 2012
Sentirse bien a momentos.
Sentir sus brazos
en tu cintura, abrazándote por detrás sin importar quién nos vea, ni lo que
digan. Apoyarte en su hombro y contemplar todo el cielo, con una cara de
felicidad que no te la quita nadie. Estar a su lado y sentir que todo va bien,
que todo pasará y que a tu lado, tienes a una persona que te acepta tal y como
eres. Tú cambias y él sigue a tu lado,
apoyándote y aceptándote. Sentir como te
da un beso en la cabeza y sentirte bien.
Volver a recordar que es estar bien, lo vas recordando a momentos, pero
lo recuerdas. Creo que leí una vez, que los besos en la cabeza querían decir
que te protegía. Y así me he sentido, protegida. Temblar cuando te abraza y desear con todas
tus fuerzas que eso nunca acabe. Pero sabes que todo tiene un final y luego, le
echas de menos. Lo echas de menos como nunca lo habías hecho. Mirar hacia atrás
y ver como te ha cambiado. Todo lo que has cambiado des de que él llegó. Ver
como más de una vez, te ha salvado y te ha recordado que lo tienes a tu lado.
Pero, ¿todo esto para qué? ¿Para luego desaparecer? ¿Para llenarme la cabeza de
recuerdos? Quiero un abrazo suyo, como
los de antes.
sábado, 21 de julio de 2012
Nada nunca volverá a ser como antes.
No está. Ya no
podré entrelazar mis dedos con los suyos. Ni volver a escuchar como me decía te
quiero una y otra vez. Que no habrán más peleas absurdas por quién quería más
al otro. No va a volver. No podré quedarme mirándolo sin miedo a que me pille
como hacía antes. Mirándolo con una sonrisa de oreja a oreja por qué sé que lo
tengo a mi lado. Vuelvo a sentir esas ganas de verlo, de ir corriendo hacia él
y abrazarlo sin miedo a que me rechace. Pero ahora sé, que por muchas ganas que tenga,
no lo volveré a ver como hacía antes. No podré ir y besarlo así por qué sí. Veo
que he perdido mi razón de ser. Y muchos dirán que haré mi vida, que el tiempo
lo cura todo, pero en este momento, intentar seguir bien no sirve. El único que
puede hacer que esté bien, es él y ha desaparecido. Y lo malo, es que no va a volver.
miércoles, 18 de julio de 2012
Yo quería un final feliz.
Quiero que me cojas de la mano y que huyamos. Que nos escondamos de todo el mundo. Quiero que solo seamos tú, yo y nosotros, sin nadie más. Quiero que todo esté como antes. Que todos los planes que teníamos vuelvan. Y me sorprende como puedes estar bien. Como puedes olvidarte de mi en dos días y rehacer tu vida como si yo nunca hubiera estado allí. Como me dices que te empiezo caer mal.Ir a una fiesta sabiendo que estarás allí y sin querer buscarte con la mirada. Y pensar, ¿qué hago si me lo encuentro? Días antes mentalizarte que lo vas a ver, que tendrás que aguantar sin llorar. Estar toda la noche pendiente por si lo ves. Ni rastro. Y luego al hablar con él te dice que no ha ido. Y que si hubiera ido no te hubiera saludado. Ver como todo poco a poco se va derrumbando. Como las paredes se caen. Pensar en que no podré ni tener una amistad con él, por qué todo está cambiando demasiado deprisa. Yo no quería todo esto. Yo quería un final feliz, como el de la mayoría de los cuentos. miércoles, 11 de julio de 2012
Volver a mirar como una niña pequeña.
Quiero volver a
sentir que la luna persigue mi coche como antes lo hacia. Creo que casi todas
las personas alguna vez, han creído que el sol o la luna le seguían. Quiero
levantarme el día de reyes e ir a la habitación de mis padres, saltar en su
cama gritando “¡Han venido! ¡Venid a ver
todos los regalos!” y despertarlos como hacía antes. Sentarme en el suelo y
abrir cada uno de los regalos con ansias. Y decir toda sorprendida “Yo esto no lo había
pedido”. O “Esto no me lo han traído” y al instante empezar a jugar con todos
ellos. Quiero volver a aprender a ir en bici y volver a sentirme bien al ver que
lo consigo. Ir y hacerme amiga de cualquier desconocido sin sentir vergüenza.
Quiero que me vuelvan a coger y que me tiren hacia arriba y por un momento
sentir que vuelo, que caiga y sentir las manos de esa persona que me sujetan
para que no caiga. Y gritar “¡Otra vez, otra vez!” y que me contesten que le
duele la espalda. Quiero pedir algo sin importarme lo que cueste. Quiero volver
a sentarme en la falda de mi abuelo y que me cante. Quiero verlo todo en color
en vez de negro. Quiero verlo todo con ojos de niña. Todo como lo veía antes. Creo que quiero muchas cosas que no pueden
ser.
A veces, quieres volver a la infancia, pero a la infancia es
donde pasas tus mayores berrinches pero a la vez, todas tus ilusiones. Su sueño.
Ver como un amigo
se esfuerza por luchar, por conseguir su sueño y tú no puedes hacer nada, no
puedes ayudarlo así que simplemente, lo apoyas.
Solo puedes hacer verle que hay luz cuando todo lo ve oscuro. Pequeñas cosas que se van juntando y te
caes. Ves que te faltan muchas cosas por
hacer para que tu sueño se cumpla. Muchas cosas por conseguir hasta llegar a
él. Y que no tienes ninguna de esas cosas. Y lo veo, contándome las ganas que
tiene de cumplirlo, diciéndome que lo va a dar todo para que se cumpla. Llega
un punto que, hasta yo, quiero que se cumpla su sueño.¿Por qué no puedo tener un sueño también? ¿Por qué no puedo darlo todo por algo? Se ve, que no todas las personas tienen un sueño. Se supone que ya me llegará, pero aún no lo ha hecho y yo como tonta, lo sigo esperando. Una vez, hace puede que menos de un año, tuve uno. Cada vez me echaba más para atrás, veía que no se iba a cumplir. Que había muchísimos baches, pero aun así, seguía luchando, sola, sin punto de apoyo. Empezaron los problemas y todas las ilusiones que tenía las fui dejando de lado, así que ya no están. Quiero ver como ese esfuerzo que está haciendo él, vale para algo. Y que lo cumpla, que cumpla su sueño. Muchos sueños, son ir a conocer a su ídolo, pero, ¿Lo vivirás solo unos minutos cuando llevas años luchando? Si llevas tanto luchando, que sea por algo que te va a durar, que te va a hacer sentir bien durante días, meses o años. Que no sea que dos días después ya todo haya pasado. Que no sea una foto, un hola y punto. Hasta yo veo que muchos sueños son complicados, como el suyo, pero él sigue luchando, no se rinde. Y yo creo, que si tuviera ese sueño, meses atrás me hubiera rendido, así, sin más. Lo habría dado por perdido. Él, que yo sepa, lleva así un año. Por eso, llego a admirar toda la fuerza que tiene por seguir luchando.
Eso, me demuestra que por mucho que lo veas
negro, que veas que seguramente no se va a cumplir, que no vale la pena seguir
luchando, siempre uno se tiene que levantar y por muchos mareos que haya, por
muchas caídas que provoquen, te tienes que agarrar a algo, o sentarte, pero no
caerte. Una, tiene que seguir luchando con punto de apoyo, o sin él.
“De vida solo hay una y tenemos que aprovecharla”
Personas que
tienen de todo y no lo aprovechan. Tienen dinero y no tienen que esforzarse por
nada, dicen “Quiero esto” y lo tienen en seguida. Yo no querría eso.
Esforzarse, luchar y luego gracias a todo ese esfuerzo, ves que lo has
conseguido y te sientes bien. Personas, que no tienen ni para comer, que viven
por las calles. Estoy segura que más de uno se está esforzando por conseguir
trabajo, por seguir viviendo. Hay personas que pueden permitírselo todo, y hay
otras que no. Personas con cáncer que
tienen aún esperanza, esperanza a curarse, cuando más de un médico le ha dicho
que en unos meses estará muerto. Les admiro, mucho. Saber que vas a morir, eso
debe de ser duro. Saber que dejarás aquí a todas las personas que quieres. Pero, sin embargo, ellos siguen luchando,
siguen aprovechando la vida hasta el último segundo. ¿Por qué la gente que
quiere suicidarse no puede cambiarle la vida a quien está luchando por vencer
el cáncer? Si no tienes ganas de vivir, dale esa vida a quien está luchando por
conservarla o simplemente, vive por él. Puede, y solo puede, que fuera más
justo.
Muchas personas que nos rodean,
dentro de unos años, meses o días, ya no estarán. ¿Por qué no aprovechar que
los tenemos aquí, a nuestro lado? Muchas veces, sin darnos cuenta,
desaprovechamos oportunidades y supongo que nos damos cuenta cuando esa persona
ya no está. La espera a que vuelva a meterse contigo, que se conecte, que te
salude, volver a verlo materialmente… Querer saber por qué te dijo eso, o porque
hizo lo otro. Pero te das cuenta de que ya no volverá. Muchos momentos que
podrías haber aprovechado, puede que te hayas puesto con el teléfono móvil a
jugar o cualquier cosa, pero bueno, esos recuerdos son los que te quedarán con
esa persona.
Yo, solo quiero
aprovechar la vida, sentir esa suerte de tener una como mucha gente siente. Que
dice “De vida solo hay una y tenemos que aprovecharla”. Pero por desgracia, esto de aprovechar la
vida, no se me da bien.
martes, 10 de julio de 2012
Dicen que es lo que más duele es echarle de menos, pero yo creo que no es verdad Echar de menos, duele. Duele mucho. Es como un golpe seco. Lo bueno de echar de menos, es que al cabo de un tiempo dejas de hacerlo. Porque empiezas a olvidar sus cosas, sus besos, sus abrazos, su voz, su manera de tocarte, todo.. Terminas olvidando todo. Por eso creo que lo que más duele es la esperanza. Siempre miraras la puerta y te imaginaras que entra y te rescata de todo ese injusto sufrimiento. Siempre tendras la esperanza de irte un día a domir y que todo haya sido una estupida pesadilla. Porque la esperanza es lo último que se pierde. Por suerte, o por desgracia.
Nicole Oyanader Paredes
lunes, 9 de julio de 2012
Sueños, simples recuerdos, ÉL.

Siento ese "yuyu" dentro cuando pienso que él ya no está y que probablemente ya no volveré a sentir sus labios sobre los míos o nuestras manos entrelazadas. Como ya no hablaré cada día con él ni podré contarle todo lo que me pasa. Como no podré mirar su sonrisa como lo hacia antes. Como ya no podré quedarme embobada mientras me cuenta sus cosas. Lo increíble que era sentir como desconectaba. Cuando estaba con él, todos los problemas se iban. Me centraba solo en lo que él me decía, en lo que él me contaba. Todo me iba mal y llegó él y me cambió. Hizo que tuviera ganas de vivir, que tuviera un sueño, algo por lo que luchar. Se ha ido y todo eso ya no está. Ya no encuentro esas ganas de vivir. Ahora no soy nada. Sin querer llegué a depender de él. Si él estaba mal, yo también. Era lo único que me importaba. Ahora me da igual todo. Todo menos él. Se ha puesto por delante de mi. Sus cosas eran más importantes que las mías. Ese nosotros ya no está, y duele. Mucho. Él dijo "Ya no estamos juntos, no entiendo por qué motivo te preocupas por mí.". ¿No ves que te quiero? ¿No ves que solo quiero que estés bien? Puedo decir sin miedo que él es la persona que le he dicho más "Te quiero". Todos sinceros. Y si fuera por mi, se lo volvería a decir. Porque le quiero, más que nada. Y eso, nadie lo va a cambiar, solo puede que lo cambie el tiempo. Echo de menos como me decía te quiero. Echo de menos como me decía que no me mordiera las uñas. Echo de menos sus besos. Le echo de menos.
domingo, 8 de julio de 2012
Recuerdos
Me tumbo en la cama y me pierdo mirando el techo. Decido coger los cascos para desconectar de la realidad pero no sirve. Subo más el volumen esperando a no poder oír lo que pienso. Cierro los ojos e intento dormir. Miles de imágenes de recuerdos aparecen. Recuerdos que he pasado con él. Recuerdos buenos y malos. Recuerdos que antes cuando los recordaba me sacaban una sonrisa y ahora, mientras sonrío al ver que todo eso ha sido de verdad, que ha pasado, una lágrima se escapa. Una seguida de otra y otra más. Hasta que yo ya no las controlo. Ahora no puedo parar de sollozar. Cada canción te recuerda a él. Todo tiene algo que ver. Empiezo a recordar ese primer beso, el primero y el último. Empiezo a ver imágenes de mi familia, feliz. De mi familia haciéndome caso. Y salen más lágrimas. Veo todos los recuerdos pasar delante de mí. Me siento en el suelo y dejo que todo pase. Que me duelan los ojos y que me quede sin lágrimas para poder parar. Entonces entra el pánico. El pánico de saber que él ya no está aquí y que seguramente no se acordará de ti. Y después de dejar que el tiempo pase, notas como has dejado de llorar, que te duelen los ojos. Que si te levantas, te vas a marear. Que te duele la cabeza. Entonces es cuando empiezas a recordar todo lo que te han dicho los que te rodean, "no debes llorar por nadie, y si lo haces, quiere decir que no te merece". Pues a veces, no llorar parece imposible.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


