Recuerdo
perfectamente el instante en que nos conocimos. Nuestro primer beso. Y
sobretodo recuerdo esa goma que llevaba él siempre, esa goma que acabó siendo
mía. Solo era una simple goma amarilla, pero que ha significado mucho para mí.
Recuerdo que sin ella no me sentía completa, sentía que me faltaba. Él no vive por aquí, así que, eso y su carta
era lo único que tenía de él por aquí. Recuerdo cuando me intenté suicidar, me
estaba cortando, sin pensar qué estaba haciendo y entonces, al ir a cortarme la
muñeca derecha, vi la goma. Y recordé cada instante que he pasado con él y vi,
que nos quedaban muchos. Recordé todos los planes que habíamos hecho para un
futuro que ahora, ya no están. Vi que le tenía a mi lado y que todo eso no valía
la pena. ¿Y si no la hubiera visto? ¿Y
si no hubiese estado él? Me da la sensación que esa goma es la que ha hecho que
yo siga aquí y que no esté ingresada en un hospital. A él, le debo mucho. Me acuerdo que nunca, nunca me la quitaba.
Que él fue mi único punto de apoyo.
Cuando me sentía mal, o sola, miraba la goma y lo sentía a él. Entonces
sonreía. Y recordaba todos sus te
quiero. Esos que hacían que me sintiera
la persona más feliz. Esos que solo me decía él.
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