Quiero volver a
sentir que la luna persigue mi coche como antes lo hacia. Creo que casi todas
las personas alguna vez, han creído que el sol o la luna le seguían. Quiero
levantarme el día de reyes e ir a la habitación de mis padres, saltar en su
cama gritando “¡Han venido! ¡Venid a ver
todos los regalos!” y despertarlos como hacía antes. Sentarme en el suelo y
abrir cada uno de los regalos con ansias. Y decir toda sorprendida “Yo esto no lo había
pedido”. O “Esto no me lo han traído” y al instante empezar a jugar con todos
ellos. Quiero volver a aprender a ir en bici y volver a sentirme bien al ver que
lo consigo. Ir y hacerme amiga de cualquier desconocido sin sentir vergüenza.
Quiero que me vuelvan a coger y que me tiren hacia arriba y por un momento
sentir que vuelo, que caiga y sentir las manos de esa persona que me sujetan
para que no caiga. Y gritar “¡Otra vez, otra vez!” y que me contesten que le
duele la espalda. Quiero pedir algo sin importarme lo que cueste. Quiero volver
a sentarme en la falda de mi abuelo y que me cante. Quiero verlo todo en color
en vez de negro. Quiero verlo todo con ojos de niña. Todo como lo veía antes. Creo que quiero muchas cosas que no pueden
ser.
A veces, quieres volver a la infancia, pero a la infancia es
donde pasas tus mayores berrinches pero a la vez, todas tus ilusiones.
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